
Un caso en el Reino Unido genera preocupación sobre el mal uso de rastreadores y reaviva el debate sobre la privacidad digital
Un hombre en el Reino Unido fue condenado después de utilizar un Apple AirTag para monitorear a su exesposa sin su consentimiento. Kevin Reid, de 65 años, comenzó a perseguir a Sally Reid después de descubrir que ella había iniciado una nueva relación. Durante más de un año, siguió los movimientos de su exmujer, alteró configuraciones de su celular y escondió un AirTag en el coche que ella usaba.
El incidente, ocurrido en la ciudad de Dorset, generó una fuerte repercusión en las redes sociales y volvió a exponer los riesgos relacionados con el mal uso de dispositivos de rastreo.
La persecución comenzó en octubre de 2022, poco después de un divorcio que hasta entonces parecía amigable. Además del rastreo digital, Reid también dejaba flores y mensajes inquietantes, contribuyendo a un ambiente de miedo constante para Sally.
El tribunal en Weymouth sentenció al agresor a 60 horas de trabajo comunitario e impuso una orden de restricción de tres años, prohibiendo cualquier contacto con la víctima, excepto cuando sea mediado por cuestiones legales.

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