
En Oklahoma, Boeing finalizó una de las fases cruciales del programa de certificación del 777-9, el birreactor más grande del mundo.
Boeing anunció la conclusión de una etapa clave en el proceso de certificación del nuevo 777-9: las pruebas de frenos en pista seca. Inicialmente previstas para durar 30 días, se extendieron a 63 días en el aeródromo de Clinton-Sherman, en Oklahoma, debido a las condiciones meteorológicas adversas.
+ Haz clic aquí para ver el video
Durante este período, el avión tuvo que cambiar 117 neumáticos, enfrentándose a fuertes vientos, granizo y tormentas. El primer prototipo del modelo, identificado como WH001, llegó en marzo para realizar frenadas intensivas que confirmaran la fiabilidad del sistema.
+ Debut del KJ-600 marca un nuevo avance en la aviación naval china
A pesar de los desafíos, las pruebas se llevaron a cabo las 24 horas del día, con el apoyo de ingenieros locales y especialistas de Boeing en Seattle. En algunos momentos, los ensayos tuvieron que trasladarse a Lubbock, Texas, en busca de condiciones ideales.

Según el fabricante, estas pruebas extremas no solo garantizan la seguridad y la eficiencia de la aeronave, sino que también refuerzan el espíritu de equipo frente a las dificultades.
El próximo paso del programa será la realización de pruebas de frenos en pista mojada y simulaciones de hielo, avanzando hacia la certificación final del modelo. Recientemente, la Administración Federal de Aviación (FAA) autorizó el inicio de la fase TIA 2D, que incluye ensayos relacionados con las normas de ruido.
El 777-9 está considerado como el avión birreactor más grande del mundo, y su certificación es esperada como un hito para la próxima generación de la aviación comercial.
Fuente e imágenes: Boeing. Este contenido fue creado con la ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.
